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Un refugio con encanto de 13 m2 que abre todo un mundo al campo | El país semanal

La arquitecta Mariana de Delás decidió reformar esta casa de herramientas mallorquina tras su encarcelamiento. “Es de unos amigos y mi objetivo era maximizar un espacio mínimo y hacerlo habitable para que se sintieran cómodos cuando quisieran escaparse al campo”, explica Delás. Pasar tiempo al aire libre se ha convertido en una necesidad mundial después de meses de confinamiento y restricciones, y este pequeño espacio con cocina de 13 metros cuadrados, ubicado en un bosque de pinos cerca de Llucmajor, ofrece a quienes se alojan allí la oportunidad de reconectarse con la naturaleza. “Es como estar en una caravana.

El albergue cuenta con el mismo sistema de baterías de 12/24 voltios y todas las estructuras están diseñadas para ser autosuficientes e independientes del espacio al que sirven. Es una nueva forma de vida móvil. Además, el sistema eléctrico de 12 voltios evita la instalación de un inversor, lo que reduce las posibilidades de incendios y, sobre todo, favorece vivir con un menor consumo energético”, apunta el arquitecto, que centró la intervención en la recuperación y puesta en valor del estructura original del edificio. Para optimizar el espacio, introdujo “luz, vistas y muebles hechos a medida con piedra de Marés serrada a mano”. La fachada también es de esta piedra tradicional mallorquina. “El refugio está muy cerca de una antigua cantera y todavía quedan cinco o seis canteras en la isla de donde se extrae esta piedra”.

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