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Anna Truyol y Emma Martí diseñan un encantador espacio de trabajo en Menorca

Marés y buen gusto mediterráneo

Las nuevas dinámicas empresariales e iniciativas en general han propiciado el nacimiento de ambientes de trabajo polifacéticos, versátiles y, sobre todo, funcionales, que además de ofrecer las comodidades necesarias para desarrollarse desde un simple reunión en una ceremonia de entrega de premios, son capaces de inspirar a sus usuarios por estética y emocionalmente. Este es el caso de Artchimboldi Menorcaun encantador espacio de 230 m2 ubicado en el municipio menorquín de San Luis, en el extremo sureste de la isla, obra de la ingeniera Anna Truyol y de la arquitecta e interiorista Emma Martí.

El objetivo de este talentoso dúo creativo catalán era crear una intervención mínima y no invasiva que preservara la historia, las experiencias y el alma del edificio existente. Con las ideas claras, se dedicaron a la tarea de eliminar todos los elementos que no formaban parte del volumen original. Esta primera actuación dio vida a dos espacios diáfanos, distribuidos en dos plantas, muy amplios y luminosos. “La idea era crear ambientes cálidos y acogedores que invitaran a compartir y fomentaran la creatividad y la apertura mental”, dice Truyol.

Este enfoque respetuoso, casi de restauración artística, se hace patente en las paredes de marés (roca sedimentaria detrítica) llenas de imperfecciones, que han sido dejadas en su estado original, “Se pintaron de blanco solo para conservar la textura de la pared, para que sigan teniendo vida”, explica Martí. El efecto se refuerza con suelos de hormigón pulido salvaje y la ejecución de vigas y listones de madera con vigas de las estancias de Marés existentes.

La propuesta de Truyol y Emma Martí se completa con una elección de mobiliario y accesorios a juego. Desde la enorme mesa modular situada en la sala principal, pasando por la colección de pufs orgánicos o la acogedora salamandra de hierro negro, pasando por la enorme pizarra verde o la colección de lámparas colgantes, todo encaja, gusta a todo el mundo.

“Al diseñar Artchimboldi Menorca he querido trasladar todo lo que he podido observar y testimoniar con mi experiencia acogiendo todo tipo de empresas en los espacios de Barcelona. El mundo empresarial ha evolucionado mucho, afortunadamente hacia organizaciones más amigables con líderes más cercanos que fomentan los valores, la cultura corporativa y el espíritu de equipo. En este sentido, Artchimboldi Menorca es también un espacio que ofrece un paso más en esta nueva cultura corporativa, aportando belleza, funcionalidad y creatividad en un entorno natural y humano especial y único como es Menorca”, explica Anna Truyol.

Anna Truyol y Emma Martí diseñan un encantador espacio de trabajo en Menorca
Artchimboldi Menorca, Anna Truyol y Emma Martí. © Pol Viladoms
Anna Truyol y Emma Martí diseñan un encantador espacio de trabajo en Menorca
Artchimboldi Menorca, Anna Truyol y Emma Martí. © Pol Viladoms
Anna Truyol y Emma Martí diseñan un encantador espacio de trabajo en Menorca
Artchimboldi Menorca, Anna Truyol y Emma Martí. © Pol Viladoms
Anna Truyol y Emma Martí diseñan un encantador espacio de trabajo en Menorca
Artchimboldi Menorca, Anna Truyol y Emma Martí. © Pol Viladoms
Anna Truyol y Emma Martí diseñan un encantador espacio de trabajo en Menorca
Artchimboldi Menorca, Anna Truyol y Emma Martí. © Pol Viladoms
Anna Truyol y Emma Martí diseñan un encantador espacio de trabajo en Menorca
Artchimboldi Menorca, Anna Truyol y Emma Martí. © Pol Viladoms
Anna Truyol y Emma Martí diseñan un encantador espacio de trabajo en Menorca
Artchimboldi Menorca, Anna Truyol y Emma Martí. © Pol Viladoms
Anna Truyol y Emma Martí diseñan un encantador espacio de trabajo en Menorca
Artchimboldi Menorca, Anna Truyol y Emma Martí. © Pol Viladoms
Anna Truyol y Emma Martí diseñan un encantador espacio de trabajo en Menorca
Artchimboldi Menorca, Anna Truyol y Emma Martí. © Pol Viladoms
Anna Truyol y Emma Martí diseñan un encantador espacio de trabajo en Menorca
Artchimboldi Menorca, Anna Truyol y Emma Martí. © Pol Viladoms
Anna Truyol y Emma Martí diseñan un encantador espacio de trabajo en Menorca
Artchimboldi Menorca, Anna Truyol y Emma Martí. © Pol Viladoms
Anna Truyol y Emma Martí diseñan un encantador espacio de trabajo en Menorca
Artchimboldi Menorca, Anna Truyol y Emma Martí. © Pol Viladoms
Anna Truyol y Emma Martí diseñan un encantador espacio de trabajo en Menorca
Artchimboldi Menorca, Anna Truyol y Emma Martí. © Pol Viladoms
Anna Truyol y Emma Martí diseñan un encantador espacio de trabajo en Menorca
Artchimboldi Menorca, Anna Truyol y Emma Martí. © Pol Viladoms
Anna Truyol y Emma Martí diseñan un encantador espacio de trabajo en Menorca
Artchimboldi Menorca, Anna Truyol y Emma Martí. © Pol Viladoms
Anna Truyol y Emma Martí diseñan un encantador espacio de trabajo en Menorca
Artchimboldi Menorca, Anna Truyol y Emma Martí. © Pol Viladoms
Anna Truyol y Emma Martí diseñan un encantador espacio de trabajo en Menorca
Artchimboldi Menorca, Anna Truyol y Emma Martí. © Pol Viladoms
Anna Truyol y Emma Martí diseñan un encantador espacio de trabajo en Menorca
Artchimboldi Menorca, Anna Truyol y Emma Martí. © Pol Viladoms
Anna Truyol y Emma Martí diseñan un encantador espacio de trabajo en Menorca
Artchimboldi Menorca, Anna Truyol y Emma Martí. © Pol Viladoms
Anna Truyol y Emma Martí diseñan un encantador espacio de trabajo en Menorca
Artchimboldi Menorca, Anna Truyol y Emma Martí. © Pol Viladoms

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